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Episodio 13: Tu microbiota empieza donde mastican tus dientes Dr. Miguel Ángel Simón – Aparato Digestivo

En este episodio de Bocas Importantes, el Dr. Francisco Torres recibe al Dr. Miguel Ángel Simón Marco y revelan el impacto directo del eje «boca-intestino-cerebro», desmitificando la idea de que la salud bucal es una cuestión puramente estética. Descubre por qué la inflamación de las encías puede alterar tu microbiota, influir en patologías como el…

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Porque entender es el primer paso para cuidar mejor tu salud, aquí encontrarás las referencias científicas y conclusiones que te ayudarán a descubrir cómo esta disciplina influye en tu salud bucodental.

Un documento de gran valor donde el Dr. Torres recopila para ti, toda la documentación con la que se ha razonado cada argumento de este episodio. Es un regalo. A cambio solo te pedimos que, si esta iniciativa te ha gustado, te suscribas al podcast y lo compartas con tu entorno.

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Antes de que te lo preguntes…

  1. ¿De verdad lo que pasa en la boca afecta al intestino?
    Sí. La boca es el primer tramo del aparato digestivo. Lo que hay allí (bacterias, inflamación, restos) influye en lo que pasa más abajo. Hablamos del “eje oral-intestinal”, una vía de comunicación que cada vez se entiende mejor.
  2. ¿Qué es ese eje oral-intestinal del que se habla tanto?
    Es la conexión entre las bacterias de la boca y las del intestino. Bacterias como Porphyromonas gingivalis o Fusobacterium nucleatum, típicas de las encías enfermas, son capaces de llegar al colon y alterar la flora intestinal, favoreciendo inflamación y enfermedades.
  3. ¿Una periodontitis puede empeorar una enfermedad de Crohn o una colitis ulcerosa?
    Sí. Los pacientes con encías inflamadas tienen más brotes, más actividad de la enfermedad y peor respuesta a los tratamientos. Cuidar la boca es parte del tratamiento integral.
  4. ¿Y al revés? ¿Tener Crohn o colitis afecta a la boca?
    Mucho. Aparecen aftas recurrentes, gingivitis rebelde, lengua inflamada y caries más frecuentes. Es una relación de doble dirección: cuanto peor está uno, peor el otro.
  5. ¿Las encías inflamadas pueden aumentar el riesgo de cáncer digestivo?
    Se ha descrito una asociación epidemiológica entre periodontitis y cáncer de colon, páncreas y esófago. Hablamos de un factor de riesgo asociado, no de una causa demostrada. Como es modificable, conviene tenerlo en cuenta, sin alarmar: tener periodontitis no significa que vaya a aparecer un cáncer, pero cuidarla resta un factor más a la suma del riesgo.
  6. ¿Quién es Fusobacterium nucleatum y por qué hablan tanto de ella?
    Es una bacteria oral que se ha encontrado dentro de tumores de colon y en lesiones de colitis ulcerosa. Favorece la inflamación y la progresión tumoral. La boca actúa como su reservorio principal.
  7. ¿La boca influye también en el hígado?
    Sí. En el hígado graso no alcohólico se han encontrado bacterias orales que llegan por la sangre y empeoran la inflamación hepática. En cirróticos, mejorar la higiene oral reduce las endotoxinas que sobrecargan el hígado.
  8. ¿Y en la úlcera de estómago? ¿Tiene que ver con la boca?
    Algunos estudios han identificado *Helicobacter pylori* en la placa dental, lo que ha llevado a plantear la boca como posible reservorio en personas que se reinfectan tras el tratamiento. Es una hipótesis interesante, todavía en investigación, no una certeza clínica establecida.
  9. ¿Es verdad que cepillarse bien los dientes ayuda al intestino?
    Rotundamente sí. Una boca sana reduce la cantidad de bacterias y de inflamación que llega al resto del cuerpo, incluido el intestino. Es una medida sencilla, barata y muy eficaz.
  10. ¿Qué pasa con la microbiota oral durante una colitis o un Crohn?
    Se desequilibra. Aparecen más bacterias proinflamatorias y menos de las protectoras. Ese desequilibrio (disbiosis) alimenta los brotes y dificulta la recuperación de la mucosa.
  11. ¿Los probióticos sirven para la boca y para el intestino?
    Algunos sí. Hay cepas que ayudan a reducir la inflamación oral y mejorar el equilibrio intestinal. No son una solución mágica, pero pueden ser un apoyo útil bajo recomendación profesional.
  12. ¿Influye la dieta en este vínculo?
    Muchísimo. Una dieta rica en azúcares y ultraprocesados favorece la disbiosis en boca e intestino. La dieta mediterránea, con fibra, fruta, verdura y aceite de oliva, beneficia a ambos a la vez.
  13. ¿El tabaco y el alcohol empeoran las dos cosas?
    Sí. Aumentan la inflamación, alteran la microbiota, empeoran la periodontitis y elevan el riesgo de cáncer digestivo. Reducirlos es de las medidas con mayor rentabilidad para el conjunto del aparato digestivo.
  14. ¿Cómo puedo saber si mi periodontitis está empeorando mis problemas digestivos?
    Si pese a un buen tratamiento gastroenterológico siguen los brotes, las aftas o la inflamación, conviene revisar la boca. Una analítica con PCR, una exploración periodontal y, si procede, un análisis de microbiota pueden dar pistas claras.
  15. ¿Debería el gastroenterólogo preguntar por mi salud bucal?
    Sí, debería. Igual que pregunta por el tabaco o el alcohol. Sangrado al cepillarse, mal aliento o aftas frecuentes son datos clínicos relevantes para el manejo digestivo.
  16. ¿Y el dentista, debería preguntar por mi intestino?
    También. Una encía inflamada en alguien con diarreas crónicas, dolor abdominal o pérdida de peso debe encender alguna alarma. La salud no se reparte por especialidades; el cuerpo es uno solo.
  17. ¿Es seguro hacerse limpiezas dentales si tengo enfermedad inflamatoria intestinal?
    Sí, y muy recomendable. En fase de brote agudo se evitan procedimientos agresivos, pero el control periodontal habitual es totalmente compatible y beneficioso.
  18. ¿Las bacterias de la boca pueden esconderse en pólipos del colon?
    Se han encontrado bacterias de origen oral, sobre todo *Fusobacterium nucleatum*, en pólipos y tumores de colon. Es un hallazgo consistente en varios estudios y refuerza la idea de que la boca puede actuar como reservorio de patógenos relevantes para el tubo digestivo. El significado clínico exacto sigue estudiándose.
  19. ¿Por qué tantos pacientes con reflujo tienen problemas dentales?
    Porque el ácido del estómago erosiona el esmalte y altera el equilibrio bacteriano. Aparece sensibilidad, desgaste y más caries, sobre todo en la cara interna de los dientes. Tratar el reflujo y proteger el esmalte es clave.
  20. ¿Qué papel tienen las aftas? ¿Cuándo deben preocupar?
    Las aftas puntuales son frecuentes y banales. Pero las que se repiten, duran más de dos semanas o aparecen junto a diarrea, sangre en heces o cansancio, deben evaluarse: pueden estar avisando de una enfermedad inflamatoria intestinal o celíaca.
  21. ¿Y la enfermedad celíaca tiene marcadores en la boca?
    Sí. Hipoplasia del esmalte en niños, aftas recurrentes y retraso en la erupción dentaria son hallazgos clásicos. A veces el dentista es el primero en sospecharla.
  22. ¿La boca puede afectar al sistema nervioso a través del intestino?
    Es lo que se llama eje boca-intestino-cerebro y es una línea de investigación activa. Los datos preliminares sugieren que la inflamación crónica originada en la boca o en el intestino podría influir en el cansancio, el ánimo y la función cognitiva. Por ahora hablamos de asociaciones y mecanismos plausibles, no de una relación causa-efecto demostrada.
  23. ¿Sirve el cepillado eléctrico más que el manual en estos casos?
    Sí, en general. Los cepillos eléctricos, sobre todo los oscilantes-rotatorios, retiran más placa y reducen mejor la inflamación. En pacientes con destreza limitada o con enfermedades crónicas son una buena inversión.
  24. ¿Es muy caro prevenir todo esto?
    No. Una revisión y limpieza anual cuesta mucho menos que tratar un brote de Crohn, una endoscopia o un ingreso. La prevención bucal es de las medidas más rentables en cualquier consulta digestiva.
  25. ¿Cuándo debería derivar un gastroenterólogo a un paciente al dentista?
    Cuando vea sangrado al cepillarse, mal aliento persistente, aftas recurrentes, encías retraídas o dientes móviles. También antes de iniciar inmunosupresores o biológicos.
  26. ¿Puede analizarse la saliva para detectar enfermedades digestivas?
    Es una línea de investigación activa. Se están estudiando marcadores en saliva relacionados con inflamación intestinal y con ciertos cánceres digestivos. Algunos resultados son prometedores, pero todavía no son pruebas de uso clínico habitual.
  27. ¿Y si la disbiosis oral ya está instaurada, se puede revertir?
    Sí, casi siempre. Con limpieza profesional, buena higiene diaria, colutorios específicos durante un tiempo y cambios en la dieta, el equilibrio se recupera en semanas o meses.
  28. ¿Qué papel juega el estrés en este vínculo?
    Importante. Empeora la inflamación, altera la microbiota oral e intestinal y debilita defensas. Cuidar el sueño y el estrés es parte del tratamiento, aunque no lo recetemos en una caja.
  29. ¿Qué consejo darías a alguien con enfermedad digestiva crónica?
    Que vea su boca como un órgano más del aparato digestivo. Cepillarse bien, ir al dentista una vez al año y avisar de cualquier cambio puede marcar la diferencia en el control de su enfermedad.
  30. ¿Qué mensaje final dejarías a quien escucha esto?
    Que un cepillo de dientes es también una herramienta de salud digestiva. La boca abre el tubo digestivo: cuidarla es cuidar todo lo que viene después.

En qué nos basamos

Todo lo que se habla en nuestro podcast, está basado en artículos científicos.

Aquí te mostramos las conclusiones de todo aquello a lo que se hace referencia en cada razonamiento de este episodio.

1. Relación bidireccional: periodontitis y enfermedades digestivas

  • La periodontitis no solo afecta a la cavidad oral, sino que actúa como un disparador sistémico, especialmente sobre el eje digestivo.
  • Se documenta una bidireccionalidad clara con enfermedades como EII, NAFLD, cánceres digestivos y alteraciones hepáticas.
  • Diversos estudios confirman que el estado inflamatorio y la disbiosis inducida por periodontitis pueden agravar o predisponer a enfermedades digestivas, y a su vez, estas patologías digestivas pueden dificultar el control periodontal.

2. Eje oral-intestinal y disbiosis microbiana

  • La migración de bacterias orales patógenas (P. gingivalis, F. nucleatum) hacia el intestino contribuye a la disbiosis intestinal y a alteraciones inmunológicas que favorecen inflamación crónica.
  • Se ha demostrado que esta disbiosis impacta directamente en la integridad de la barrera intestinal, aumentando la permeabilidad (leaky gut) y facilitando el paso de endotoxinas bacterianas al sistema sistémico.
  • También se identifica el impacto cruzado desde el intestino: la colitis crónica puede alterar el microbioma oral, con signos histológicos en mucosa oral sin inflamación aparente.

3. Periodontitis y enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

  • Existe una mayor prevalencia de periodontitis en pacientes con EII, en especial con colitis ulcerosa activa.
  • Se han detectado microbiotas orales alteradas en pacientes con brote de EII, con menor abundancia de Streptococcus y mayor presencia de patobiontes como Fusobacterium y Campylobacter.
  • La inflamación oral puede contribuir a la inflamación intestinal mediante activación inmune, disbiosis y daño epitelial, exacerbando los síntomas y reduciendo la respuesta al tratamiento con 5-ASA.

4. Periodontitis y cánceres gastrointestinales

  • La evidencia más robusta asocia la periodontitis con aumento del riesgo de cáncer colorrectal, gástrico, pancreático, esofágico y hepático.
  • Se destacan:
    • Meta-análisis con más de 16 millones de participantes mostrando incrementos del 13% al 39% en riesgo según localización tumoral.
    • Detección de bacterias orales en tejido tumoral, como F. nucleatum en colon y P. gingivalis en páncreas.
    • Vías patogénicas: activación de STAT3, disrupción de barrera intestinal, y secreción de elastasa neutrofílica en tumores.

5. Relación con hígado graso no alcohólico (NAFLD)

  • Estudios recientes muestran una relación bidireccional entre periodontitis y NAFLD, compartiendo factores como obesidad, resistencia a la insulina y dislipidemia.
  • La inflamación periodontal crónica favorece la liberación sistémica de citoquinas y endotoxinas, lo que empeora el estado hepático.
  • NAFLD, a su vez, puede alterar la microbiota oral y la inmunorregulación local, empeorando la periodontitis.

6. Cánceres biliares y eje oral-hígado

  • Nuevas hipótesis como la “disbiosis bifásica” proponen que el perfil microbiano oral podría variar según subtipo tumoral biliar.
  • Se han hallado bacterias orales en muestras biliares y tumorales, con evidencia de migración por vía enteral o sanguínea.
  • Se proponen mecanismos como la activación del eje TLR4/NF‑κB o STAT3, y efectos inmunomoduladores de metabolitos bacterianos.

7. Mecanismos inmunológicos y vías inflamatorias

  • Implicación directa de rutas como NF-κB, IL-6, TNF-α, STAT3, y efectos sobre moléculas de unión epitelial como occludina o ZO-1.
  • La periodontitis induce una respuesta sistémica que favorece inflamación de bajo grado, estrés oxidativo, y activación inmune persistente.
  • Varios estudios resaltan el potencial diagnóstico y terapéutico de medir cambios en la microbiota oral como biomarcadores de enfermedades digestivas.

8. Implicaciones clínicas y preventivas

  • Los datos respaldan la necesidad de:
    • Evaluación periodontal rutinaria en pacientes con EII, NAFLD o riesgo oncológico digestivo.
    • Estrategias integradas de salud bucodental y medicina digestiva.
    • Potenciar la formación de digestólogos sobre el impacto oral-sistémico.

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